Rubor Facial y Verguenza (Eritrofobia) – Causas y Problemas Derivados

avergonzarseEl sonrojo o rubor excesivo debido a un sentimiento de verguenza,  se suele producir superficialmente en la dermis facial y a veces en la zona del cuello y parte superior del cuerpo consiste en un enrojecimiento de la piel de la cara, y a veces también de la parte superior del pecho, y en ocasiones viene acompañado de sudor profuso (hiperhidrosis) y sensaciones de quemazón o ardor.

El proceso del rubor se basa en la capilaridad de sus diminutos vasos sanguíneos, los cuales pueden contraerse o dilatarse según las circunstancias de temperatura externa, pero también de estrés del indivíduo. Cuando se contraen el sujeto aparecerá pálido, mientras que si se dilatan la sangre hará que circule en mayor abundancia, provocando que la piel en apariencia tenga un color más rojo, en una o varias partes de la cara. Esto es lo que se conoce por ruborización, y puede ser natural (ejercicio, calor) o psicológicamente inducida (rubor patológico facial.)

En este último caso, es el sistema nervioso autónomo el que estará implicado, ya que es el que regula la pared de los pequeños vasos, y produce reacciones que tendrán que ver tanto con el consciente emocional como con el subconsciente. (Por eso es importante ir a la raiz psicológica del problema para curarlo a fondo en los dos niveles, y no solo tratar la sintomatología ,que no es más que un reflejo de una causa mayor. )

Otras causas pueden ser:

1. Comidas copiosas, pesadas o picantes. En este caso, habrá distintos niveles de reacción posible dependiendo del individuo.

2. Insuficiencia de estrógenos en la mujer en el período menopaúsico

3. Algunos fármacos que bloquean la actividad de dichos estrógenos, como el tamoxifeno que se usa en cáncer de mama.

4. Fiebre. Este es un ciclo natural del cuerpo para intentar devolver la temperatura normal lo que hace llevando la sangre a la superficie con el fin de que ésta se enfríe.

5. Patología dérmica. Es el caso de la rosácea, que provoca que los vasos sanguíneos estén dilatados crónicamente y con tan sólo pequeños cambios externos o internos se produzca el rubor excesivo.

6. En el caso de emociones, estas tendrán que ver con la Fobia Social o miedo a ser el centro de atención o relación, sintiendo el individuo en esos momentos desconfianza, miedo o temor a ser juzgado o valorado. A veces esta valoración puede ser tanto negativa como positiva (los halagos también pueden producir rubor.) También puede deberse a una situación de verguenza, humillación o ansiedad, incluso sin presencia activa de personas que racionalmente sepamos que van a minusvalorarte o avergonzarte (por ejemplo un familiar que sabemos que nos quiere.)

En el caso de la verguenza,  ésta es muy subjetiva y a veces creencias equivocadas, ideas exageradas (perfeccionismo) o una educación rígida cuando eramos pequeños pueden bastar para desencadenarla por cualquier tipo de pensamiento asociado a la situación que pensamos es humillante.

Por todo ello y visto en profundidad, mis pacientes relatan en ocasiones una eritrofobia sin necesidad de fobia social , es decir, simplemente por el miedo al miedo, por el miedo al descontrol de sus propios cuerpos y mentes.

La eritrofobia es pues un problema complejo que debe ser tratado de manera integral y sobre todo, yendo al origen y empleando técnicas adecuadas pero sencillas de curación.

Los Problemas Derivados del miedo a sonrojarse pueden resultar a su vez en fobia social (si antes no se tenía), hiperhidrosis, agorafobia (miedo a salir a la calle) ansiedad o cuadro depresivo asociado. Todos ellos son tratados en el consultorio de Fobia Social. Para más información, contacta conmigo y estaré encantada de ayudarte.

Por último, para una curación profunda, permanente y sobre todo, rápida, recomendarte en el caso de Eritrofobia el Tratamiento que expongo en mi manual Combate tu Eritrofobia.

Eritrofobia: el persistente miedo a enrojecer

Sonrojarse

La eritrofobia, es el temor a ruborizarse o sonrojarse, un trastorno fóbico dentro de las llamadas fobias o ansiedades sociales.

Por ansiedad social definiremos un temor persistente y crónico de forma desproporcionada, a relacionarnos socialmente y ser el centro de atención. Es cuando se produce esta focalización en nosotros cuando nos sentimos bloqueados con una timidez exagerada; y entonces la conexión mente-cuerpo se hace evidente por medio de algunos síntomas, en este caso rubor, sudor excesivo (hiperhidrosis), temblor, etc.

Es posible que se asocie de forma muy negativa las situaciones en las que se siente verguenza socialmente y sonrojo, con pensamientos autodestructivos o que interfieren en la vida normal de la persona, llegando al punto que si dichos pensamientos irracionales no son encaminados y liberados adecuadamente, la persona puede llegar a un aislamiento drástico o evitación de las situaciones sociales. La persona con este temor puede llegar a vivir con la constante preocupación de que los demás la están juzgando o pueden juzgarla, desarrollando incluso fobias añadidas como la gelotofobia (miedo a que se rían de uno o se burlen), agorafobia (miedo a salir a la calle), asi como ansiedad, cuadro depresivo, etc.

Esta fobia es una disfunción del pensamiento, un trastorno obsesivo y que puede conducir a la evitación social,  pero nunca una enfermedad. Sonrojarse es normal y saludable dentro de una función corporal sana, y no tiene consecuencias físicas, pero cuando requiere tratamiento es cuando la persona siente que está obsesionada con las consecuencias psicológicas que puede derivar del acto de ruborizarse. Cuando siente que le bloquea en su camino personal y social. Entonces podemos hablar de eritrofobia.

La mayoría de personas con eritrofobia tienen también un cuadro de fobia social asociado a esta fobia, y viceversa, la mayoría de fóbicos sociales padecen en algun momento de temor al sonrojo. Un estudio sociológico universitario presentó una estadística de frecuencia en la que se presenta este tipo de temor. Encabezando la lista aparece Japón, seguido de Corea, España y Alemania como los primeros países. Sin embargo, el país donde menos miedo al rubor había sería en Estados Unidos.

El temor al rubor debe abordarse de la forma adecuada: Aunque en algunos casos muy leves puede ayudar el consejo de amigos o familiares, en casos más graves puede llegar a consultarse al psicólogo o incluso llegar a desear una intervención quirúrgica (simpactetomía radial.)

Sin embargo, éste tipo de acción puede acarrear efectos secundarios y riesgos, y el psicólogo a veces ser demasiado lento, pues aún hay pocos estudios para tratar esta fobia.

El ir al origen de la eritrofobia y sanarlo de raiz, y no solo los síntomas, así como seguir técnicas adecuadas para desmontar creencias y reestructurar la conexión mente-corporal de forma rápida y efectiva, puede ser la solución definitiva y la más satisfactoria.

En estas páginas os brindamos a ese respecto toda la ayuda necesaria para poder combatir el miedo al sonrojo con efectividad.